El G7 evalúa liberar reservas estratégicas de petróleo ante el alza global de precios

Los ministros de Finanzas del G7 mantienen este lunes una reunión de emergencia, coordinada por la Agencia Internacional de Energía (AIE), para discutir una posible liberación conjunta de petróleo de las reservas estratégicas en respuesta al fuerte aumento de los precios del crudo provocado por el conflicto en el Golfo Pérsico.

Según fuentes cercanas a las conversaciones, Estados Unidos y al menos otros dos países del G7 han manifestado su apoyo a la medida, que podría alcanzar entre 300 y 400 millones de barriles —equivalentes al 25–30% del total de reservas colectivas bajo control de la AIE. La iniciativa busca estabilizar los mercados energéticos y aliviar la presión inflacionaria global.

El contexto es complejo: el precio del Brent llegó a superar los 119 dólares por barril en los mercados asiáticos antes de moderarse a niveles cercanos a los 102 dólares, mientras el West Texas Intermediate (WTI) se movió en rangos similares. En Estados Unidos, el galón de gasolina superó los 3,45 dólares, lo que incrementa la presión sobre la administración de Donald Trump para contener los costos energéticos y el impacto político interno.

El incremento vertiginoso del crudo amenaza con agudizar la inflación global, afectando especialmente a grandes importadores como China, India, Japón, Alemania o España, economías muy dependientes del petróleo extranjero. Analistas advierten que la crisis podría prolongarse si no se logra una coordinación internacional efectiva.

Los países miembros de la AIE mantienen más de 1.200 millones de barriles de reservas públicas, además de 600 millones en existencias privadas, lo que sumaría un mes de consumo en los países industrializados. De aprobarse la medida, sería la sexta liberación coordinada en la historia de la agencia, tras acciones similares en 2022 durante la invasión rusa a Ucrania.

Mientras tanto, los mercados bursátiles asiáticos sufrieron fuertes caídas por la incertidumbre energética, y los futuros en Estados Unidos anticipan pérdidas. Aunque el presidente Trump ha restado importancia al aumento del precio del petróleo, asegurando que los valores caerán una vez “neutralizada la amenaza iraní”, los economistas alertan que el impacto en la inflación y el crecimiento mundial podría ser duradero.

El resultado de la reunión del G7 podría marcar un punto de inflexión en la política energética global, definiendo si las principales economías están dispuestas a utilizar sus reservas estratégicas como herramienta de estabilización a corto plazo ante la nueva crisis petrolera.