El petróleo supera los 100 dólares: alerta en los mercados y temores de estanflación global

El precio del petróleo volvió a convertirse en el centro de atención mundial este lunes, al superar de forma sostenida el umbral crítico de los 100 dólares por barril. La escalada, impulsada por la guerra en Irán y los recortes de producción en varios países de Medio Oriente, ha provocado caídas en los principales índices bursátiles y renovadas preocupaciones sobre el impacto inflacionario en la economía global.

Durante la jornada de apertura de los mercados, el Brent se cotizaba en torno a 103,20 dólares por barril, mientras que el WTI alcanzaba los 101 dólares, tras haber rozado los 120 dólares en operaciones nocturnas —su mayor salto diario desde 2020—. Ambas referencias prácticamente duplican su valor en lo que va del año, reeditando una dinámica que recuerda a los choques petroleros de los años setenta.

Efecto inmediato en los mercados y consumidores

El aumento vertiginoso de los precios energéticos tuvo una repercusión casi instantánea en los surtidores. Según datos de la AAA estadounidense, el precio promedio de la gasolina en ese país se disparó 27 centavos en una semana, alcanzando 3,25 dólares por galón al cierre del 5 de marzo. La reacción en Wall Street no tardó en llegar: el Dow Jones Industrial Average cayó más de 540 puntos, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq Composite retrocedieron 1% y 0,76%, respectivamente.

“Los inversores esperaban que prevaleciera la prudencia respecto a la guerra en Irán, pero la escalada del fin de semana exacerbó las pérdidas del mercado y la subida del petróleo”, explicó Carol Schleif, estratega jefe de BMO Private Wealth. “Los precios de tres dígitos se traducen rápidamente en costos más altos para los consumidores, un factor que inquieta tanto a los inversores como al público”, agregó.

Factores de fondo: producción reducida y rutas bloqueadas

La tensión se amplificó cuando Kuwait y Emiratos Árabes Unidos comenzaron a recortar su producción ante la rápida saturación de sus depósitos, tras el cierre del Estrecho de Ormuz, una ruta por la que transita una quinta parte del crudo mundial. Irak ya había tomado medidas similares días antes.

Ante la creciente presión, los ministros del G7 y la Agencia Internacional de Energía analizan liberar reservas estratégicas de emergencia para estabilizar el mercado, aunque los analistas advierten que el impacto sería temporal mientras persista la disrupción logística en la región.

Riesgo de estanflación al estilo de los años setenta

El economista Ed Yardeni comparó la situación actual con las crisis energéticas de hace medio siglo: “Este shock petrolero no terminará hasta que los buques puedan navegar libremente por Ormuz. Hasta entonces, los mercados temerán un escenario de estanflación como en los setenta, cuando se combinaron recesiones y alta inflación”.

Con el petróleo en máximos y la inflación presionando a la economía, el desafío para los bancos centrales y los gobiernos será evitar que el repunte energético se traduzca en una nueva fase de ralentización económica global con precios cada vez más altos.